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Preparación de las paredes para empapelar

Si las paredes están ya empapeladas, el papel viejo se tiene que eliminar por completo. Utilice una espátula con hoja de 50 mm de anchura y retire la mayor cantidad posible en seco. A continuación, humedezca los fragmentos restantes hasta que puedan ser desprendidos fácilmente. Humedezca zona por zona, comenzando por el rodapié, y utilizando para ello una esponja o una brocha grande. Los restos rebeldes deberán arañarse con la punta de la espátula para que el agua penetre por detrás y ablande el adhesivo. Mantenga siempre la espátula casi plana contra la pared para no estropear el enlucido.

Eliminación de un papel vinílico

Los papeles vinílicos son sencillos de despegar. Haga en primer lugar un corte en cada esquina, y despréndalo poco a poco dejando pegado el papel protector, sobre el que puede pintar si lo desea. Cabe también la posibilidad de aplicar un decapante químico para papeles pintados, aunque para despegar zonas extensas rebeldes quizá le convenga alquilar una máquina vaporizadora especial.

Antes de empapelar una superficie breviamente pintada, debe alisarla. Para eso, frótela con piedra pómez y agua o ton una lija de grosor medio fijada a un taco de madera. Los esmaltes brillantes son las pinturas que mejor deben lijarse, porque de no hacerlo asi, el papel resultará difícil de adherir.

Después de completar cualquier reparación necesaria alise cuidadosamente la pared, utilizando una lija de agua muy fina o una piedra de carburo de silicio. El papel de lija, que se vende en hojas cuadradas, se dobla sobre un taco de madera para conseguir una cómoda herramienta para frotar la pared. Utilice estos bloques desplazándolos con movimientos circulares. Procure que la superficie quede perfectamente uniforme, porque cualquier irregularidad que deje se notará en el papel.

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